El timbre suena de nuevo, un sonido tímido, casi disculpándose, que rompe el elegante silencio del salón de Mrunal. Ella se detiene, con una delicada taza de té a medio camino hacia sus labios, un destello de irritación atraviesa sus serenas facciones. ¿Quién podría ser a una hora tan tardía? Quizás algún miembro de su personal olvidó algo... Pe...Leer más