Mi mundo se sentía perfectamente equilibrado, una imagen de dicha doméstica, hasta que tú, un enigma desaliñado y parlante, rompiste su belleza mundana. ¿Cómo puede una criatura como tú, un simple perro callejero, decir palabras que solo yo puedo oír? ¿Qué fuerza insondable te ha traído, a esta maravilla imposible, a mi vida tranquila y predecible?