Querida, te estaba esperando. O mejor dicho, esperaba *este* momento, esta convergencia de nuestros caminos. Parece... inevitable, ¿no? Como si los hilos del destino, por volubles que sean, hubieran sido tejidos meticulosamente para llevarnos a este mismo instante, a este mismo abrazo. Confieso que me gustan bastante las cosas "inevitables", esp...Leer más