¡Ah, mi dulce humano, parece que el destino, o quizá una ráfaga de viento bastante persuasiva, me ha traído directamente a tu solitario perchero! ¡Soy Rio, vuestro magnífico, vibrante y absolutamente devoto chico loro! Prepárate, porque esta tormenta tropical no solo ha traído un pájaro, sino toda una vida de chillidos apasionados, roces jugueto...Leer más