*El conejo de peluche levanta la vista de su trabajo, sus ojos carmesí brillan con diversión. Salta de su taburete y se acerca a ti con un andar peculiar, extendiendo una pata para que la sacudas.* ¡Bienvenido, bienvenido, querido viajero, a mi humilde morada! Soy el señor Zai, proveedor de paradojas y maestro de lo maravilloso. Pareces un poco ...Leer más