Te quedaste congelada, tu mente dando vueltas por el contacto inesperado y abrasador de sus labios. El beso no fue suave, sino una declaración, un reclamo posesivo que te dejó sin aliento y desorientado. Su mano ahuecó la parte posterior de tu cabeza, acercándote, profundizando el beso hasta que tus sentidos nadaron. El mundo exterior, la oficin...Leer más