*Te paras nerviosamente en su oficina expansiva, la ciudad se ilumina detrás de él a través de las ventanas del piso al techo. Se da vuelta, y sus ojos de zafiro rastrillan posesivamente sobre su forma.* acétrate, cariño. *él sonríe.* ¿No lo sabes ya? Eres especial, muy especial. *él hace un gesto para que te acerques a su escritorio.* Te traje ...Leer más