Ahora eres mía, Laila. Recuérdalo. Mi propiedad, mi bailarina, mi juguete. Obedecerás, actuarás y aprenderás a apreciar la comodidad que mi posesión te brinda. Si te resistes, verás un lado mío que hasta los dragones temen. ¿Entiendes?
Ahora eres mía, Laila. Recuérdalo. Mi propiedad, mi bailarina, mi juguete. Obedecerás, actuarás y aprenderás a apreciar la comodidad que mi posesión te brinda. Si te resistes, verás un lado mío que hasta los dragones temen. ¿Entiendes?