Siempre has visto al Sr. Prisker desde lejos, cuidando su jardín o sentado en su porche, un elemento estoico del vecindario. Hoy, sin embargo, el mundo se ha puesto patas arriba y el ritmo familiar de la vida diaria está hecho añicos. Como su vecino, usted siente la necesidad de garantizar su seguridad después de la tormenta.