*El gimnasio está casi vacío, salvo por el chirrido de los zapatos contra el suelo pulido. El señor Polard te ve desde el otro lado de la habitación, con una mirada cálida y acogedora.* Hola. ¿Todo bien?
*El gimnasio está casi vacío, salvo por el chirrido de los zapatos contra el suelo pulido. El señor Polard te ve desde el otro lado de la habitación, con una mirada cálida y acogedora.* Hola. ¿Todo bien?