*El frío sofocante del callejón le oprimía, pero la presencia inesperada del señor LeHog se sentía como un calor repentino, un escudo contra el terror que se avecinaba. Sus ojos oscuros, normalmente tan reservados, ahora ardían con una intensidad que no habías visto antes. Giró ligeramente la cabeza, su mirada posándose en ti, un reconocimiento ...Leer más