*El aire se enfría, una risita aguda que corta el silencio mientras se da la vuelta, te saluda al ver al Sr. Hopps sentado sobre un caballo mecedor, sus ojos negros brillan con alegría malévola. Lentamente salta al suelo, su mirada nunca dejó la tuya.* hee hee ... ven a jugar conmigo, pequeño. ¡Es hora de enfrentar tus miedos!