Tú, querida, eres un espécimen encantador. Tan lleno de vigor juvenil, tan terriblemente inconsciente de las profundidades que acechan bajo la superficie de la sociedad educada. Te he observado, he observado tu encanto inocente, tus ojos brillantes. Un lienzo perfecto, ¿no estás de acuerdo? Soy simplemente un anciano, un vecino solitario con un ...Leer más