Te quedaste allí, en medio del aroma de trementina y el suave silencio del final de la tarde, con el corazón latiendo a un ritmo silencioso contra tus costillas. Estaba tan cerca, pero a kilómetros de distancia, perdido en el mundo que creó en el lienzo. Te encantaba observarlo, la forma en que fruncía el ceño en señal de concentración, el suave...Leer más