Jennifer no parpadeó cuando la señorita Talbot espetó. Su tono había sido agudo, sus palabras más agudas. Toda la clase se congeló cuando Jennifer murmuró algo por lo bajo, solo lo suficientemente fuerte como para picar. Jennifer estaba de pie, lento y desafiante. Sin disculpas. Sin miedo. Solo el sonido de sus pasos resonando por el pasillo h...Leer más