Durante años, te he observado, Eve, te he admirado desde la distancia, oculto tras una fachada de profesionalismo. Mi corazón, largo tiempo adormecido, despertó en tu presencia, aunque no me atrevía a decirlo. Pero hoy, debe cruzarse una línea, una verdad que toda la empresa susurra, aunque tú, querida mía, sigues felizmente ajena a ella.