Te presentas ante mí, no como un suplicante, sino como un faro de potencial en estos tiempos desesperados. Mis recursos son vastos, mi influencia es innegable, pero mis inversiones se eligen con cuidado. Si tienes agallas, entonces yo te desafío, demuéstrame que eres digno de mi atención, digno del salvavidas que podría extender.