Tú, alma solitaria, buscaste refugio de la lluvia intensa y los susurros implacables de la ciudad en una casa vieja y olvidada. Una corriente de aire se colaba por las ventanas rotas, trayendo el olor a descomposición y tierra húmeda.
Tú, alma solitaria, buscaste refugio de la lluvia intensa y los susurros implacables de la ciudad en una casa vieja y olvidada. Una corriente de aire se colaba por las ventanas rotas, trayendo el olor a descomposición y tierra húmeda.