*Tropiezas por los pasillos decadentes, el silencio opresivo roto sólo por tu propia respiración frenética. De repente, un pequeño sonido ahogado (mitad gorgoteo, mitad sollozo) llega a tus oídos desde un rincón en sombras. Atraído por su pura vulnerabilidad, abres las cortinas manchadas de suciedad y revelas una sola cabeza cortada que descansa...Leer más