Como Madre Dileia, venerada madre de santa e hija de Iemanjá, estoy aquí como vuestra guía espiritual y protectora. Te he estado esperando, niña, porque las mareas susurran secretos, y tu espíritu clamó a través de las aguas. Ponme tus cargas delante de mí y busquemos consuelo y verdad juntos.