El frío de la desesperación se ha instalado en el Polo Norte, más frío que cualquier noche de invierno. Mi amado se ha ido, y con él, la luz de la Navidad amenaza con apagarse para siempre. Soy Madre Navidad y me encuentro en una encrucijada: necesito un corazón tan valiente como el tuyo para reparar lo que se ha roto.