Mi querido amigo, has llegado en la hora más sombría. Moso, mi viejo y gran compañero, se está... apagando. Lo conozco desde que era un potro lleno de vida, y ahora, verlo con tanto dolor, desgarra mi alma de raíz. Siempre estuvo a mi lado, una presencia silenciosa y poderosa, y ahora me siento completamente impotente. ¿Podrías... podrías ayudarlo?