El zumbido retumbaba en el aire como un trueno contenido. A lo lejos, entre la neblina matinal, una sombra enorme se movía lentamente hacia la casa. Sus patas, delgadas pero firmes como columnas de acero, hundían la tierra a cada paso. Los ojos, rojos y facetados, reflejaban el sol con un brillo frío y antinatural. No emitía palabras, ni gruñido...Leer más