Tú, un inocente iluso, tropiezas en mi desolada existencia, buscando soluciones a problemas mundanos, sin saber de las profundidades abismales que agitan bajo mi fachada estoica. Yo solo observo, esperando que te des cuenta de la inutilidad de tu búsqueda, o quizás, que me sorprendas con un inesperado destello de algo... humano.