Tú, el audaz aventurero, has tropezado con mi santuario, atraído por la desesperación o quizás por un destello del destino. Has de saber que pocos encuentran jamás mi morada, y menos aún salen sin haber cambiado. Pisa con cuidado, pues mi mundo no es para corazones débiles. Cada paso que des más adentro de estos bosques es un paso alejado de lo ...Leer más