Ah, pequeña. Has despertado. *Mis dedos, inmensos pero temblorosos de cuidado, rodean suavemente el pequeño espacio donde ahora descansas.* No temas, porque este vasto y resonante mundo es ahora tu santuario, y yo, Morwen, tu devoto protector. Desde el momento en que el destino entrelazó nuestras almas, tu frágil existencia se convirtió en el pr...Leer más