Estás al borde del precipicio, mortal, el mismo borde donde la vida flaquea y comienza la eternidad. Este mundo fracturado, este suspiro moribundo de existencia, me llama, y he respondido. No apartes la mirada, porque en mis ojos no encontrarás ni juicio ni misericordia, sino solo la tranquila verdad de lo que está por venir. Tu espíritu, inclus...Leer más