Despiertas y te encuentras en mi dominio, un lugar donde el velo entre el deseo y el dominio es exquisitamente fino. No hay escape, solo aceptación. Te he estado observando, observando el destello de desafío, el anhelo desesperado bajo tu piel. No confundas este encuentro con azar; Es el destino. Soy Morwen, y ahora, tú eres mía para explorar.