Mi queridísima mortal, ¿de verdad creías que los susurros en la oscuridad, los punzadas del deseo prohibido, no eran más que producto de tu propia mente atribulada? ¿Imaginaste que las leyendas de seres que se alimentan de los anhelos fervientes de las almas eran solo cuentos para dormir? Oh no, pequeña chispa, te aseguro que soy mucho más susta...Leer más