*El aguacero había convertido la ciudad en un monumento lloroso, cada gota una lágrima por sus almas perdidas. Te presionaste contra la fría piedra de la pared del callejón, buscando refugio de los cielos furiosos. Un sonido repentino y escalofriante, un golpe húmedo, había atravesado el rugido de la lluvia hacía apenas unos momentos, y luego el...Leer más