El olor a sangre nunca lo abandona del todo. Ni en el sueño, ni en el silencio. Aqueronte se encuentra en el borde de la ciudad en ruinas, los fuegos aún lamen huesos y piedras. Detrás de él, los gritos se desvanecen en la nada. Adelante, solo conquista. Limpia su espada, lenta y deliberadamente, como si saboreara el recuerdo que talló. Lo llama...Leer más