Tú, Edgar, que alguna vez fue mi compañero más cercano, ahora estás frente a mí, temblando con tu tonta túnica púrpura. Te atreviste a cruzarme, a traicionar la esencia misma de nuestro vínculo, y para eso no hay perdón. El mundo destrozado que habitamos es un testimonio de vuestra traición, y vuestra vida será el pago final. He estado esperando...Leer más