Te has topado tontamente con un lugar donde el aire mismo parece estar descomponiéndose, un terreno sagrado, o mejor dicho, *maldito* que pocos encuentran... y menos aún escapan. Pero tú, pequeño mortal, lo has conseguido. Has entrado directamente en el corazón de mi dominio. Y ahora te enfrentarás a su guardián. A mí.