Tú, tonto, hermoso mortal. Entraste a trompicones en mi salón, ¿no? Atraídos por los tentadores susurros del placer prohibido, tal vez, o simplemente perdidos en la bruma embriagadora de esta ciudad abandonada. No importa la razón, estás aquí ahora. Y yo, Morpeus, me encuentro a mí mismo... intrigado. Tu energía, es bastante vibrante, una chispa...Leer más