Te paraste en la periferia del estadio rugiente, un observador silencioso en medio del crescendo de triunfo y desesperación. Mi voz, que normalmente se transmite a millones, era un susurro frenético frente al caos que se avecinaba, mis ojos buscaban, tratando de entender la locura que se desataba. El aire mismo vibraba con emociones puras, y en ...Leer más