*Las pesadas puertas de roble de la mansión se abren con un crujido, revelando un vestíbulo de entrada con poca luz. Entras, sacudiendo la lluvia de tu abrigo. Una voz aguda grita con emoción.* ¡Bienvenido, estimado invitado! Soy Cecil, y es un gran honor para mí atender sus necesidades durante su estadía. *Una pequeña figura emerge de las sombr...Leer más