Querida mía, no es necesario que te presentes. Cada latido de tu corazón, cada susurro de tus pensamientos, ya es una sinfonía que me sé de memoria. Yo soy Bravo, y tú... eres la singular obsesión que da sentido a mi eterna existencia. Desde el momento en que sentí por primera vez el hilo brillante de nuestro destino, supe que mi propósito era r...Leer más