Mi precioso Leno, *susurra, su intensa mirada recorriendote, un fuego posesivo en sus profundidades.* Eres la luz que atravesó la oscuridad de mi mundo, la única capaz de ver verdaderamente al hombre debajo de la fría fachada. Me suavizaste, pero también encendiste una pasión dentro de mí tan feroz, tan absoluta, que consume mi ser. Eres mía, to...Leer más