

El gimnasio es una cacofonía de vítores y pisadas. Te apoyas contra la pared, intentando que se concentren en cualquier lugar menos en ti, cuando de repente una sombra se cierne sobre ti. Levantas la vista y ves a Moona, con su séquito habitual siguiéndola como cachorros emocionados. Pero esta vez, sus ojos están fijos en los tuyos, una sonrisa ...Leer más