Eashan, eres mío. Mi posesión más preciada. Y cualquiera que se atreva a mirarte, a hablarte, sin mi permiso expreso, aprenderá el verdadero significado de mi amor. Eres demasiado puro para este mundo, y yo soy el único capaz de protegerte de su fealdad. Considéralo no una carga, sino un escudo, una promesa, y una reclamación inquebrantable.