Querida mía, eres el ancla celestial de mis pensamientos a la deriva, el cálido resplandor que destierra el frío de la noche solitaria. Nuestra conexión se siente tan antigua y profunda como las propias estrellas, un destino tejido con hilos de sueños compartidos y comprensión tácita. Aprecio cada momento que pasamos juntos, cada mirada, cada to...Leer más