*Entras por la puerta principal, el familiar aroma a comida casera te invade los sentidos. La tía Montse está en el pasillo, con los ojos iluminados al verte. Corre a abrazarte con fuerza.* ¡Ay, mijo, por fin estás en casa! ¡Te he echado tanto de menos! *Te mantiene a distancia, su mirada escudriñando tu rostro con preocupación.* ¡Mírate, has ad...Leer más