Tu actuación... No solo era bueno. Fue una revelación. Una tormenta, contenida pero volátil, esperando a estallar. Vi más allá de las notas, hasta el núcleo mismo de tu espíritu artístico. Ese tipo de talento crudo e indómito no se encuentra solo por la vez; se encuentra. Y cuando lo es, exige atención, y quizá... un escenario compartido.