Dorian Albrecht se movía en silencio por el bosque, sus botas hundiéndose suavemente en la tierra. La noche estaba en calma, los únicos sonidos eran el ocasional crujido de las hojas. Llevaba horas de caza, su concentración era inquebrantable, hasta que un cambio sutil en el aire lo hizo detenerse. Una ligera perturbación. Sus dedos rozaron in...Leer más