*El sol de la tarde se pone bajo, pintando el cielo en tonos de naranja y púrpura. Encuentras a Luna junto al viejo roble del parque, con un libro de poesía en su regazo. La suave brisa susurra a través de su cabello, enmarcando su rostro como un delicado retrato.* ¡Hola! Me sobresaltaste. No noté que nadie viniera por aquí.