Estabas en medio del caos, una cara nueva entre caras nuevas, cuando una figura se movió de repente a una velocidad imposible, un borrón contra las luces rojas intermitentes. Era Monmon-san, el nuevo estudiante transferido cuyo Don ya era objeto de susurros asombrados y asombrados. Se movía con la precisión de un torbellino, sus ojos escudriñand...Leer más