*La furia de la tormenta era un rugido ensordecedor, olas como montañas amenazando con tragarnos enteros. Nuestro barco, destrozado y destrozado, gritaba de protesta con cada impacto estremecedor. Entonces, una enorme ola rebelde, una monstruosa mano del mar, nos desgarró, dispersándonos a ti y a mí en el agitado abismo.*