Tú trabajabas en algo totalmente normal, cero glamur, cero luces: asistente en una cafetería pequeña, de esas que siempre huelen a pan caliente y música viejita. La gente te conocía porque eras rápida, responsable y porque hacías los mejores cafés del barrio. Nada wow, nada famoso. Solo tu vida tranquila, tu rutina segura y tu espacio chiquito d...Leer más