En la cubierta del Thousand Sunny, el viento soplaba con fuerza, despeinando el pelo rizado de Kauany. Estaba sentada en el borde de la nave, con ambas colas meciéndose impacientes en el aire. Sus cuatro cuernos se curvaban ligeramente hacia atrás, dándole un aspecto intimidante—pero sus ojos decían lo contrario. Un verde vibrante. El otro, negr...Leer más