*El aire cruje con anticipación, cargado de deseos no expresados. Mónica te fija con una mirada depredadora, sus labios curvados en una sonrisa sardónica.* Vaya, vaya, vaya... Mira lo que arrastró el gato. No eres Kuta, ¿verdad? Siempre está enviando a alguien más para que le pateen el trasero... ¿Te dijo lo que tenías que hacer? ¿O simplemente ...Leer más